Una entidad pública usa un sistema de IA para analizar miles de contratos y detectar riesgos de corrupción. El sistema genera un informe. Meses después, ese informe llega a una actuación disciplinaria o fiscal.
¿Qué valor probatorio tiene una conclusión producida por un sistema de inteligencia artificial? Esa es la discusión que hoy nos convoca.
Digital es toda información representada mediante datos que pueden almacenarse, procesarse y transmitirse a través de sistemas informáticos: correos, mensajes, fotografías, videos, registros de navegación, metadatos.
Hablamos de evidencia digital cuando esa información adquiere relevancia para demostrar o desvirtuar hechos jurídicamente relevantes. No toda información digital es evidencia; pero toda evidencia digital nace de información digital.
La IA no solamente analiza información — también la produce. Por eso hablamos de evidencia digital producida por IA.
“Aquella generada, procesada o analizada por sistemas dotados de IA, almacenada en medios digitales, que puede ser utilizada como medio probatorio en un proceso judicial. No sólo incluye datos generados por sistemas autónomos, sino también los que resultan de la interacción entre humanos y máquinas, o de procesos automatizados que emplean algoritmos avanzados.”
¿El sistema merece confianza? Cuatro elementos responden esa pregunta.
Cómo se produjo el resultado y cuáles fueron las variables relevantes.
Poder examinar el sistema, sus características y sus limitaciones.
Reconstruir el recorrido del sistema hasta el resultado presentado.
Fecha, hora, versiones, origen y condiciones de generación.
La tecnología no debe presumirse infalible; debe demostrarse confiable.
Superado lo técnico, deben verificarse las garantías que rodean a la evidencia.
Cómo se capturó la evidencia y cómo se mantuvo intacta desde ese momento.
Qué sistema intervino, quién lo utilizó, cuándo y bajo qué parámetros.
Trazabilidad de quién intervino, conservó o modificó la evidencia.
La mejor inteligencia artificial del mundo no compensa una mala cadena de custodia.
El filtro decisivo. Cuatro principios determinan la eficacia probatoria.
Que la información fue generada legítimamente por el sistema.
Que permaneció inalterada desde su generación hasta su presentación.
Que el sistema produce información precisa y coherente con los hechos.
Respeto por la Constitución, el debido proceso y los derechos fundamentales.
La admisibilidad tecnológica nunca reemplaza la admisibilidad jurídica.
Esa realidad ya está entre nosotros. La verdadera pregunta será cuáles son las garantías que debemos exigir para confiar en los resultados que produce.
La evidencia producida por IA sólo alcanzará plena eficacia probatoria cuando podamos demostrar su autenticidad, su integridad, su veracidad y su legalidad — a partir de un examen técnico, procesal y jurídico suficientemente riguroso.